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Durante muchos años Tim Burton fue uno de los directores más destacados de Hollywood, con un estilo particular e inconfundible que incluía mundos imaginarios repletos de elementos góticos y oscuros, protagonizados por seres inadaptados y misteriosos, con el rostro de Johnny Depp si era posible, cargado de viejas referencias catódicas y guiños a los clásicos del cine pulp, y la música de Danny Elfman sonando de fondo. Quizás la cosa se empezó a torcer con «Sleepy Hollow«, y su linea ascendente se convirtió en una curva sinusoidal que alternaba obras brillantes y rarezas inclasificables con productos mediocres y blockbusters comerciales. Pero, pese a ello, sigue siendo uno de los mejores. En resumen, en la filmografía del genio de Burbank hay algun proyecto fallido, muchas grandes películas y un puñado de obras maestras.
«Big Fish«, una de sus mejores películas, es una obra 100% Burton pero alejada de los estereotipos de este eterno adolescente y excéntrico director. La conmovedora historia que nos cuenta es un singular cuento de hadas basado en una novela de Daniel Wallace sobre un padre y un hijo, Edward y William Bloom, que no tienen muy buena relación. Edward es un extraordinario narrador de historias, y todos los que le escuchan quedan encandilados por las fábulas que se inventa acerca de su vida. Su hijo Will está harto de escuchar siempre los mismos e interminables relatos acerca de su juventud, fantasías de un hombre que disfraza una vida oscura y triste. Antes de morir William tratará de averiguar cosas que le permitan conocer mejor a su progenitor, aunque para ello tendrá que sumergirse en los límites a veces difusos entre la ficción y la realidad.
Tim Burton se aleja aquí de su estilo habitual para explicar la historia de William Bloom y su padre, tomando un camino que serpentea entre «Las aventuras del Barón Munchausen» y «Forrest Gump«, pero que sigue ofreciendo al espectador la experiencia de disfrutar de un tipo de cine ajeno a los cánones comerciales que imperan en el cine manufacturado en serie de los grandes estudios de Hollywood, que oscila entre la luz y la oscuridad, entre la belleza y la fealdad, entre la risa y el llanto, entre la infancia y la vejez, entre el esplendor y la decrepitud, entre lo lúdico y lo intelectual. Es una película de Tim Burton sin la dirección de producción de una película de Tim Burton.
Protagonizada por Ewan McGregor y Albert Finney, además de Jessica Lange, Steve Buscemi o Danny DeVito, para muchos «Big Fish» es la última gran película de Tim Burton al que deseamos volver a disfrutar pronto en su plenitud creativa. Echamos de menos esas propuestas originales y emblemáticas (¿excéntricas?) firmadas con su particular sello de autor e imaginería inconfundible.

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