La idea era, como poco, original y seductora: Batman y su más acérrimo enemigo, el Joker, debían colaborar en una alianza ‘contra naturam‘ para conseguir el antídoto de un virus que amenaza con matarlos a ambos recorriendo el Viejo Continente. El resultado, como poco, es decepcionante y la sensación de ocasión desaprovechada es la que queda en el cuerpo del lector.

Cuando un virus letal infecta al Hombre Murciélago y a su archienemigo, el Joker, ambos unen sus fuerzas en una inaudita alianza para emprender la desesperada búsqueda de una cura a lo largo y ancho del Viejo Continente. Mientras el tiempo transcurre implacable, las ciudades de Berlín, Praga, París y Roma marcarán su periplo hasta que se desvele quién está detrás de todo… y por qué ha propiciado una situación que parece abocada al final más definitivo si Batman y el peor de sus antagonistas no se ponen de acuerdo para evitarlo.

El Joker, el villano de la risa perpétua, es el principal antagonista de Batman, con permiso de Ra’s al Ghul, el Pingüino, Harvey ‘Dos Caras’ Dent, Bane o Selina Kyle, entre otros villanos que no dudarían en calificarse como tales. Un sádico, un asesino y un terrorista, despreciable y astuto. En resumen, un demente. Su obra criminal, retorcidos planes cargados de sentido del humor macabro, negro, prosaico y sumamente cruel, tienen siempre un toque de genialidad pero también incorporan la inevitable semilla del fracaso, de la recurrente derrota ante el Hombre Murciélago. Sus enfrentamientos se saldan siempre con la victoria del héroe enmascarado y el regreso del villano a las celdas de Arkham y el guión pocas veces se sale de la senda determinada. Pocas veces, pero no siempre.

El primer Joker, creado por Jerry Robinson, Bill Finger y Bob Kane en los años cuarenta, era un villano que se enfrentaba al orden establecido, destructor de los valores de la sociedad norteamericana de la posguerra, enemigo del ‘american way of life‘ y del bienestar alcanzado tras la victoria de la Segunda Guerra Mundial. Era, en realidad, un bufón de crueldad absurda, un payaso desquiciado sin un plan establecido, pero el personaje ha ido evolucionando en paralelo a los cambios que ha ido sufriendo la sociedad occidental desde entonces. Y es al llegar a los años noventa, con «La Broma Asesina» de Alan Moore y Brian Bolland y el «Asilo Arkham: Un lugar sensato en una tierra sensata» de Grant Morrison y Dave McKean como momentos culminantes, que el Joker cambia, evoluciona, se transforma. Ya no es el egocéntrico bufón vestido de colores, sino un maníaco homicida.
El Joker del siglo XXI también cambia, y ya no es un asesino sádico sino que se convierte en icono del anarquismo, de la destrucción del sistema establecido, que considera a la ciudad, la urbe, como una fuente de la maldad que debe ser erradicada. Es el Joker interpretado por Heath Ledger en la película «The Dark Knight» de Christopher Nolan, el segundo acercamiento del director norteamericano a Batman, y el Joker de Brian Azzarello y Lee Bermejo. Este Joker de hoy alude a las necesidades de una sociedad en crisis que ha puesto en cuestión sus valores. Más demente que nunca, pero calculador y perverso, como personificación del caos.
El Joker es uno de los grandes personajes del cómic de superhéroes, y quizás podríamos atrevernos a considerar que es el mejor villano que ha salido de DC Comics. Pese al tono oscuro y siniestro de sus crímenes, derrocha carisma. Pese a ser un agente del caos, su causa nos seduce. Con el rostro de César Romero (en la lisérgica serie de televisión de los años sesenta), Jack Nicholson (en la versión cinematográfica de Tim Burton), el añorado Heath Ledger fallecido en 2008 (en la segunda entrega de la versión de Batman de Cristopher Nolan) y, menuda decepción, Jared Leto (en «El Escuadrón Suicida» de David Ayer), cada uno con sus correspondientes matices (que dan respuesta al momento y el contexto en que aparecieron), el Joker encarna una crítica encubierta al sistema de orden de la sociedad actual. De todos los rostros que ha lucido el Príncipe Payaso, el más inquietante y terrible, brutal e insensible es el de Ledger, el lunático caótico, en lugar del bromista y colorista que nos ofrecían las versiones de Romero o Nicholson.

En este arco argumental de cuatro actos, «Batman: Europa«, descubriremos que el Caballero Oscuro está a punto de ser derrotado por un enemigo al que no puede vencer: un virus mortal para el que, aparentemente, no hay cura. Su única esperanza para sobrevivir es el Joker. Ironías del destino. Juntos, los dos enemigos irreconciliables cruzarán Europa, de Berlín a Roma, pasando por Praga y Paris, desesperados los dos por encontrar las respuestas antes de que el tiempo se acabe. ¿Quién está detrás de este retorcido plan? ¿Existe un antídoto para el virus que les está consumiendo por dentro?
El Joker de «Batman: Europa» nos presenta, por una vez, un loco cuerdo que es capaz de cooperar con su archienemigo para alcanzar un objetivo común, un demente con momentos de lucidez que antepone su supervivencia a la victoria definitiva. Exactamente lo mismo que sucede con Batman, puesto que Bruce Wayne prefiere buscar por media Europa un antídoto para el virus que les está consumiendo antes que terminar de una vez por todas con el peor de los males que han asolado Gotham City.

«Batman: Europa» es una miniserie de cuatro números, concebida por los guionistas Matteo Casali y Brian Azzarello y que cuenta con los dibujos de Giuseppe Camuncoli, Diego LaTorre, Gérald Parel, y con un primer número dibujado y entintado por el mismísimo Jim Lee, el dibujante e ilustrador más influyente en las ultimas décadas, autor de origen coreano que vive y ejerce en Estados Unidos («Batman y Superman», «All-Star Batman & Robin», «La Patrulla-X», «WildC.A.T.S.»,…) que, como es público y notorio, tiene tanta habilidad con los lápices como falta de destreza para construir historias, así como una notable e irritante incapacidad para cumplir con los plazos de entrega de los encargos. Desde su irrupción en «X-Men», el impacto de Jim Lee en el género se puede seguir hasta la actualidad, y su rastro se puede encontrar en el cambio en la estructura de página, la pulverización de la viñeta clásica, el detallismo absoluto, las figuras perfectas de hombres y mujeres, la submisión del guión a la espectacularidad del dibujo,… Pero Jim Lee en «Batman: Europa» se limita a participar en la primera entrega, y el resto de los actos quedan en manos de autores competentes como Giuseppe Camuncoli («Hellblazer», «Dark Wolverine»), Gérald Parel («Iron Man: Season One», «7 secondes», «Les Chroniques de Sillage»), y el aragonés Diego LaTorre («Dante’s Inferno», «Hulk: Broken Worlds»), con ese estilo próximo al trabajo de Dave McKean o Bill Sienkievicz, pero los tres lejos del talento del coreano. Y eso lastra de forma severa el resultado final.
¿Qué sucede con «Batman: Europa» para que no sea, no una obra maestra sino, como mínimo, un cómic digno y no un producto prescindible? Muchas cosas. La primera, que las expectativas son muy altas y el listón está demasiado alto para el resultado final. Otra, como hemos comentado, que Jim Lee solamente abre la aventura, con el color de Alex Sinclair y los bocetos de Camuncoli. Además el guión es Azzarello («100 balas», «Loveless», «Hellblazer», «Superman: Por el mañana», «Caballero Oscuro III. La Raza superior»,…) y Casali («Catwoman», «Justice League Unlimited») es un trabajo tan mecánico y falto de alma, lineal, que parece un encargo que han despachado con desinterés. Sorprende, pero el reconocido guionista Brian Azzarello no está a la altura. ¿Que parte de la culpa es de Azzarello y que parte es de Casali? La premisa argumental es ridícula, pues el virus que infecta a Batman y al Joker les lleva por un periplo europeo sin pies ni cabeza, con excusas inverosímiles y ridículas. Otra más, el extraño camino de «Batman: Europa» para llegar a las librerías, pues el proyecto estaba en marcha desde el año 2004, en la Comic Con de Nueva York del año 2010 se anunció su publicación para 2011… y la edición en castellano de ECC Ediciones ha llegado en 2016. Y la última, que considero la peor: desaprovechar el potencial de un escenario tan interesante como algunas de las capitales más interesantes, bellas e históricas de Europa para perpetrar una obra como «Batman: Europa«.

Puestos a destacar alguna cosa positiva de «Batman: Europa» y a rescatarlo del cajón del olvido al que muchos destinarán este cómic, quizás merece la pena aplaudir la edición de ECC Ediciones, en cartoné y con el formato habitual de la editorial, que además incluye las portadas originales y alternativas de cada número como extras. Pero eso significa que si solamente dejamos en el lado de los aciertos el dibujo de Jim Lee para la primera parte y el formato de publicación,… no podemos considerar que «Batman: Europa» se merezca un aprobado.

Batman: Europa
Guión: Brian Azzarello y Matteo Casali
Dibujo: Diego LaTorre, Gérald Parel, Giuseppe Camuncoli y Jim Lee
Fecha de publicación: Septiembre de 2016
ISBN: 978-84-16840-25-0
Formato: Cartoné. Color.
Páginas: 144
Precio: 15,95 euros