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Hasta hace pocos años los dibujos animados eran cosa del público infantil pero cada vez hay más ejemplos de programación de animación dedicada en exclusiva al público adulto. Es un hecho que hay series de animación para adultos, aunque a veces cuesta dejar claro que por el hecho de explicar una historia con dibujos los niños no deberían verla y no van a entender gran parte de lo que nos cuenten. En esta lista deberían estar «Rick y Morty«, «Bojack Horseman«, «Archer«, «Padre de familia» o «Arròs covat«, pero no tengo la más mínima duda que muchos pequeños espectadores se han sentado delante del televisor a ver algun capítulo de estas series. Y de «Los Simpson«, «Hora de aventuras» o «South Park» ya ni hablamos, pues se emiten en cadenas generalistas y en horarios para todos los públicos.

Yo tuve el placer de compartir mi juventud con Juanjo Sáez en las clases del sábado por la mañana de la escuela Joso de Barcelona, y si entonces ya era una gran persona ahora además es un gran artista de reconocido prestigio y un estilo muy personal. Su salto de calidad se produjo con la serie de animación «Arròs covat» («Arroz pasado»), ganadora del Premio Ondas en 2010 al mejor programa emitido por cadenas que no son de ámbito nacional, creada junto a Kike Maíllo para a Televisió de Catalunya, en la que nos contaban la vida de Xavi Masdéu, un diseñador gráfico treintañero que debe rehacer su vida después de romper su relación con su novia de toda su vida. Es la ocasión para madurar, y replantearse todo su mundo profesional y sentimental mientras apacigua la sensación de que una parte de su vida se agota, antes de que «se le pase el arroz«.

La serie contó con tres temporadas y un total de treinta y seis capítulos, y el éxito hizo que poco después de su estreno «Arròs covat» llegó también a las librerías en forma de cómic, el guion gráfico de la serie que Juanjo había preparado como storyboards, editado por Reservoir Books. En este libro los lectores podían volver a disfrutar del estilo minimalista de Juanjo, donde reduce sus carismáticos personajes y los fondos que los envuelven a la mínima expresión para poner en valor los encuadres y el diálogo. Lo que importa es lo que nos cuentan y como nos lo transmiten. Y también de su crítica feroz a la Barcelona contemporánea, la ciudad cosmopolita y cool, la de la gentrificación y el turismo de masas, mientras pone en valor la esencia real de la Ciudad Condal, la vida cultural al margen del mainstream, la música indie, el Primavera Sound y la escena alternativa. Hay una voluntad de provocar, por supuesto, y también de concienciar puesto que la ciudad, como su protagonista Xavier Masdéu, viven actualmente su personal crisis de los treinta y necesitan descubrir quien son antes de seguir adelante.

Irónica e irreverente, «Arròs covat» es capaz de retratar una generación de artistas y creadores barceloneses, los hijos de la Massana y de la Llotja, y la crisis de la mediana edad como pocos artistas lo han hecho antes. En mi opinión, la mejor serie de animación del siglo XXI en nuestro país.

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