El disco debut de la banda liderada por Axl Rose fue un soplo de aire fresco para el hard rock. Canciones como «Welcome to the Jungle», «Paradise City» o «Sweet Child O’ Mine» forman parte de este disco con la voz de Axl, la guitarra de Izzy Stradlin y Slash, el bajo de Duff McKagan y la batería de Steven Adler, una banda de la que no quedan ni las cenizas. Un clásico del heavy metal de los ochenta, «Appettite for destruction» ha vendido más de treinta millones de copias, convirtiéndose en el disco debut más vendido de todos los tiempos.