El pasado domingo la película de Daniel Monzón, “Celda 211” se convirtió  en la gran triunfadora de los Premios Goya del cine español junto a “Ágora” de Alejandro Amenábar. Os comentamos los premios concedidos tras haberos ofrecido la lista completa de ganadores.

El pasado domingo tuvo lugar la gala de los Goya, los premios de la Academia del cine español, y la impresión generalizada sobre la misma ha sido positiva no sólo por la gala en sí, sino porque ganó quien la gran mayoría de espectadores pensaba que debía ganar, la extraordinaria “Celda 211” que ha sobrecogido y encantado a casi todos.

Ahora se habla y se dice que algo ha cambiado, que la gala fue mejor, que estuvo más entretenida y que el cine español parece remontar……?????……Bajo mi punto de vista sólo han cambiado dos cosas: ahora la Academia la dirige Alex de la Iglesia, que es un tipo al que se nota que ama su profesión y que es lo suficientemente imaginativo para impulsar una gala que había caído en la monotonía o lo suficientemente persuasivo para dar un auténtico golpe de mano y lograr que Pedro Almodóvar regrese por la puerta grande, sobredimensionando a nivel internacional los Goyas solo por eso (a ver si también lo consigue con José Luis Garcí). Creo que son muchos los méritos de Alex de la Iglesia y demuestra inteligencia y oficio, mi principal aplauso va por él, por fin un presidente de la Academia ha “empujado” hacia delante, recordando que se puede mejorar si todo el mundo arrima el hombro.

Por otro lado, la gala ha cambiado, porque ahí estaba Buenafuente y porque se le ha dado una mayor consistencia televisiva ya que, si de lo que se trata es de emitirla así debía ser y parece que hasta ahora nadie se había dado cuenta de ello. No se trata de que la televisión vaya a la gala, se trata de que la gala vaya a las televisiones. En el momento en que la han convertido en un espectáculo televisivo la han mejorado y, francamente, Buenafuente es el conductor televisivo idóneo para ello…..aunque no m cabe duda que hay más…Ya veremos con qué nos sorprende Alex de la Iglesia el año que viene, porque ha prometido que habrá un cambio radical y que la gala será internacional, ya ando ansioso esperándolo.

Quitando los cambios mencionados el cine español se mantiene igual que siempre. Que a nadie se le olvide que antes del estreno de “Celda 211”, “Agora” y “Spanish movie” las cifras de taquilla eran paupérrimas. Y talento siempre ha habido, ahora y antes, lo que no hay es una industria sólida, aunque parece que quiere arrancar gracias a las televisiones, que si han creado unos buenos mecanismos industriales para hacer series de gran calidad, pero que todavía no han generado un sistema sólido en lo que al cine se refiere….tiempo al tiempo, materia prima hay delante y detrás de las cámaras.

La cosecha de cine español de este año cabe calificarla de buena, sin más. La maravillosa “El secreto de sus ojos” en realidad es una coproducción con Argentina y la magnífica “Agora” también es una película con mucho apoyo foráneo (no me parece mal, que el cine es internacional en definitiva y es un lujo que Amenábar pueda trabajar con los mejores), así que el cine puramente español queda más reducido. Sin duda lo mejor del año es “Celda 211” y no sólo porque nos guste a todos a rabiar, también porque está muy bien hecha. Quitando estas tres películas el resto no logra alcanzar ese nivel. Trueba con “El baile de la victoria” y Almodóvar con “Los abrazos rotos” se han quedado uno o dos peldaños por debajo de sí mismos y las propuestas más interesantes al margen de ellos cabe encontrarlas en películas como “Yo también”, “Gordos”, “Tres días con la familia”, “El cónsul de Gomorra”, “After”, “REC2” o “Pagafantas” porque el resto, al menos a mí, no me parece tan brillante, ni siquiera “Planet 51” que es un gran trabajo de animación pero flojea mucho en cuanto a guión.

Todos los años el cine español se queda en una docena o decena de títulos destacados y lo que habría que conseguir es duplicarlos al menos. No me cabe duda que talento hay, no hace falta otra cosa que ver las series que emiten las televisiones, nuestro teatro o la nómina de directores que se quedan sin estrenar (veteranos y noveles) la cuestión es que hay que crear mecanismos para que se hagan películas sin tantas dificultades y convencer al público que el cine español es muy digno de verse (cosa que seguramente no se hace poniendo difícil su acceso sea por el medio que fuere).