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Un plano secuencia único y fascinante (maravillosamente trucado) es el alarde fílmico con el que literalmente acompañamos a los dos protagonistas de esta película antibélica en una misión contrarreloj para salvar miles de vidas en plena 1ª guerra mundial. Es una virguería cinematográfica de muchísimos quilates en la que todo es sobresaliente y funciona con la precisión de un mecanismo de relojería, pero de eso te das cuenta después porque todo está al servicio de lo que te quieren hacer sentir. Lo verdaderamente importante es que la experiencia es tan inmersiva, tan física, tan creíble, que vives por tí mismo la angustia, la tensión, el peligro que acecha a cada paso dentro y fuera de las trincheras. Nada mejor que eso para mostrarte algo tan profundamente inhumano y sinsentido como es una guerra. De hecho se alcanza tal empatía con los personajes y su situación que uno termina exhausto, zarandeado y profundamente conmovido. Por si no fuera poco la película mejora cuanto más la piensas, no me arriesgo mucho si digo que estamos ante una obra maestra mayúscula. De momento 10 nominaciones en los Óscars y caerán varios (Película, director, guión original, fotografía, banda sonora, diseño de producción, maquillaje, sonido, efectos sonoros, efectos visuales). NO OS LA PERDÁIS EN PANTALLA GRANDE.