Llega con algo de retraso esta reseña de 1900, una nueva grapa del sello de Jordi Bayarri que apuesta por una ucronía que nos sitúa en un Imperio Español que se ha mantenido en el poder desde los Austrias, aunque las naciones sometidas no han dicho la última palabra. Interesante trabajo de Rafael Ruiz-Dávila y Nacho Tenorio, que hace aguas en determinados momentos.

“1900 nun. 1” (Rafael Ruiz-Dávila y Nacho Tenorio, Grapa!)1900 nº1
Anillo de Sirio – GRAPA!
Guión: Rafael Ruiz-Dávila 
Dibujo: Nacho Tenorio
Grapa., 17 x 23,5 cm..
24 Color
ISBN:978-84-942237-5-4
Precio 3 €

Por un fatídico hecho de nuestro pasado, la mitad del mundo está dominada por el Imperio Español y la Suprema Inquisición. Aún así, una revolución, liderada por la joven Anna Veronica, se empieza a forjar a través de España, Francia y las Islas Británicas. Pero el Imperio y la Inquisición no se quedarán de brazos cruzados y enviarán a por los traidores a su mejores agentes. Un imperio en cuyos dominios no se pone el Sol, una iglesia corrupta, la chispa de la revolución, personajes históricos y literarios que se dan la mano en un mundo de estética Steampunk… Bienvenidos a un mundo de sexo, violencia y ucronías. Bienvenidos al mundo de 1900.

Prometedor proyecto el de Rafael Ruiz-Dávila y Nacho Tenorio, una ucronía que recuerda, en parte, a los libros de Crónicas de Tinieblas de Eduardo Vaquerizo, que también nos narra una ucronía en el que el poder del Imperio español no decayó a lo largo de los siglos, la Armada Invencible sí conquistó Inglaterra y, con el tiempo, eso convirtió a España en la potencia mundial. 

En esta ocasión Rafael y Nacho optan por posicionar a España como un Imperio corrupto dominado por poderes oscuros y… bueno, es una reflexión interesante que no seamos capaces de imaginar una España mejor, pero lo cierto es que el escenario que se intuye en este primer número resulta bastante interesante, aunque un tanto confuso ya que se nos intenta contar mucho en muy poco espacio de tiempo, a lo que hay que sumar diversos escenarios con muchos, y variados, protagonistas, la sensación es la de que falta espacio para que la historia respire. 

La trama gira en torno a Anna Veronica, quien intenta establecer una revolución de distintas fuerzas extranjeras (inglesas, francesas… es de suponer que algún español también estará del lado de los ángeles) en torno a su figura, mientras el imperio es defendido por Sheldon Ford (Sherlock Holmes). Con lo cual acabamos teniendo de protagonistas a… ¿ningún español? y, personalmente, se pierde la gracia de poder ver algo un poco más original: personajes españoles de la época pasados por el barniz steampunk, pero es más fácil ir a por los personajes extranjeros que “molan más” o son más conocidos por el público.

Naturalmente todo tiene el toque steampunk tan de moda actualmente, y es que la miniserie se origina en 1898: Otro mundo es posible , unas tiras que publicó la revista digital LaRAÑA y en el que ya comenzó a verse cómo aparecían personajes reales como H.G. Welles, situación que continúa aquí con Oscar Wilde, Arthur Rimbaud, Paul Verlaine e incluso el Dr. Watson (Sheldon Ford vendría a ser una versión oscura de Sherlock Holmes), lo que me parece muy bien, pero de nuevo echo en falta personajes españoles, porque sino, básicamente, se podría haber hecho un tebeo ambientado en el Imperio Británico, dado el protagonismo que tiene todo lo británico. Sinceramente espero que los autores lo corrijan en posteriores números, ya que nos ambientamos en España qué menos que tirar de referencias, auténticas, españolas. Sino lo que estaremos haciendo es un pastiche de los escritos de la ci-fi británica o yankie, tan proclíve a continuar con la leyenda negra española.

Me comentan en los comentarios que en 1898 aparecen personajes como Rubén Darío (nicaragüense), Ramón María del Valle-Inclán o Antonio Machado, lo que hubiese estado bien si al menos hubiesen sido presentados al lector (sus nombres sólo aparecen en un artículo final de Rafael, tenemos que fiarnos de su palabra de que son ellos) o tuviesen algún tipo de importancia en la trama. El problema, para mi, está que 1898 y 1900 tienen un tufillo enorme a considerar que lo anglofilo es mejor (no creo que fuese la intención de los autores, pero hacia ahí tiran al sacar personajes de hasta debajo de la mesa y que ninguno, pero ninguno, de ellos sea español) y que un título mola más si el protagonista, y sus compañeros, y sus enemigos puntuales, y, ¡qué coño!, todos los personajes, son extranjeros. Y en una ucronía cuyo principal punto de partida está en que el Imperio español es el líder indiscutible… y lo único que vemos de España es a la Guardia Civil (en 1898) y a la Inquisición (en 1900) pues no parece que estemos ante un gran esfuerzo por mostrar a una España ucrónica en 1900. Mi recomendación es que le echéis un vistazo a los libros de Crónicas de Tinieblas, de Eduardo Vaquerizo, para entender de lo que estoy hablando o incluso al capitán Alatriste, de Arturo Pérez-Reverte, quien hizo un grandísimo esfuerzo para que su personaje viviese y respirase en la vieja piel de toro (y aunque os parezca que sí lo soy, no me considero un gran patriota, pero sí alguien que disfruta con la Historia, y más con las reinterpretaciones ficticas de ella).

“1900 nun. 1” (Rafael Ruiz-Dávila y Nacho Tenorio, Grapa!)

En fin, dejando aparte estas pegas (lógicas, creo yo) al argumento y a los personajes escogidos (es que, joer, ni un español) lo cierto es que 1900 promete bastante y a pesar de que el dibujo de Nacho no está a la altura de lo que nos podríamos esperar del dibujante de Steve Niles en la miniserie Army of Darkness: Ash Gets Hitched (Dynamite), es expresivo, pero los acabados… no sé si la culpa es del entintado, del color o de qué, pero quizás mis pegas están en la idea de intentar que las páginas interiores parezcan un folletín de la época y que eso haya lastrado el acabado final de la obra. Desde luego el trabajo de Nacho Tenorio, opino, luce mejor con un color tradicional, y aunque no me parece una mala idea el intento de darle un barniz antiguo… el resultado queda un tanto apagado y deslucido.

Que no os haga pensar todo lo leído hasta el momento que 1900 no es un proyecto interesante, lo es, y mucho, pero como aficionado a la ci-fi y a las ucronías encuentro que esta la podría haber escrito cualquier autor extranjero, en este caso yo esperaba ver como Rafael demostraba que la literatura española también podía ofrecernos personajes interesantes, pero no, Watson, Sherlock, Fantomas y diversos literatos británicos… eso me ha supuesto una decepción que ha tapado el buen hacer de Rafael al construir este universo (porque sí, también hay cosas buenas en 1900) o la expresividad de los personajes de Nacho, o lo bonita y cuidada que está la edición. 

Tengo muchas ganas de ver la segunda entrega para saber si se corrigen estos aspectos que me han resultado tan decepcionantes, ya que el pulso entre la literatura anglosajona y la española se podría haber salvado de otra forma, y no como un homenaje a los personajes extranjeros sobre los españ… ah, no, que no hay.

Os preguntaréis porqué insisto tanto en los personajes españoles… por algo muy sencillo, el punto de originalidad de una ucronía no está sólo en el suceso capital que permite atisbar un nuevo universo, sino en cómo se desarrolla ese concepto y cómo se incorporan los personajes de “fábrica” que habrá que retorcer y retocar para que encajen en la nueva línea temporal. Así pues, al hacer que España sea un Imperio que domina medio mundo en pleno año 1900 las posibilidades de ofrecernos una clase maestra de literatura sobre nuestro país, de rescatar un buen puñado de personajes interesantes y darles un nuevo brillo, respetándolos, se convierte en algo más que un aliciente, se convierte en uno de los pilares de cualquier ucronía. Es uno de los puntos que debería decantar a un lector patrio ante la alternativa de leer una ucronía escrita por autores británicos o una escrita por autores españoles. 1900 no parece escrita por un español, parece escrita por un inglés a mayor gloria del imperio británico, y eso ya lo hacen los escritores británicos, y mucho mejor, ya que conocen mucho mejor su propia literatura de lo que la conocemos nosotros. 

En definitiva, 1900 es interesante, una historia que tengo intención de continuar leyendo y espero ver cómo mis dudas se disipan en los próximos números, pero de momento las cosas no han comenzado demasiado bien.